Nuevos hallazgos en la sierra de Atapuerca acaban de aclarar lo poco ortodoxa que, desde los estándares actuales, era la dieta de los primeros humanos que poblaron Europa. Los expertos que dirigen las excavaciones en esta sierra de Burgos ya sabían que el Homo antecessor, que vivió hace 1,2 millones de años, era caníbal. Lo que acaban de averiguar es que cuando consumía carne humana la acompañaba con el fruto del almez (Celtis australis), una baya de sabor dulce. «Hay siempre una acumulación de estas frutas donde hay huesos humanos consumidos», explicó ayer a este diario Eudald Carbonell, codirector de Atapuerca. En un entorno hostil y sin fuego (aún no hay pruebas de que hiciera hogueras) el antecessor comía «cualquier animal que estuviera a su alcance, incluyendo carroña», apuntó Carbonell.
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